sábado, 14 de febrero de 2009

380. prthd Aaei

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viernes, 13 de febrero de 2009

379. Tres paracaídas

Es como uno de esos chistes en los que una avioneta está a punto de estrellarse con cuatro personas y tres paracaídas a bordo. Pero no es ningún chiste.

En realidad, no debería preocuparme. Una de las cuatro personas es un terrorista internacional. Todos estamos de acuerdo en que si alguien debe morir es él. Si no lo mata la caída lo hará la cámara de gas. Se puede convertir en un kamikaze involuntario. Sí, hasta puede que le guste. Qué forma más bella de morir para alguien como él. Debe de estar pensando lo mismo, porque sonríe. Conque esas tenemos, ¿eh? Pues no te vas a salir con la tuya tan fácilmente, hijo de puta.

jueves, 12 de febrero de 2009

378. Bellas artes

Hubo un tiempo en que la pornografía no era considerada como una de las bellas artes, a diferencia de la cartografía y el estucado.


—¿Estás seguro de que esto es un cuento?
—¿Qué es un cuento?
—Esto.
—Entonces, ¿por qué preguntas?

miércoles, 11 de febrero de 2009

377. Lo que mal acaba

—No me gustan las películas que acaban mal.
—Pero eso no lo sabes hasta que acaban.
—Exacto.
—Y antes de acabar, ¿te gustan?
—Depende.
—¿De qué depende?
—De cómo acaben.

martes, 10 de febrero de 2009

376. Las líneas

La primera es negra.

La segunda es blanca.

La tercera es negra.

La cuarta es blanca.

La quinta es negra.

La sexta es blanca.

La séptima es negra.

La octava es blanca y los cuentos de cebra no tienen argumento.

La novena es negra.

lunes, 9 de febrero de 2009

domingo, 8 de febrero de 2009

sábado, 7 de febrero de 2009

373. La mentira

Me dijeron que si decía mentiras me crecería la nariz. Por eso nunca dije ninguna. Hasta el otro día. A mi nariz no le pasó nada. Me habían mentido.

viernes, 6 de febrero de 2009

372. Revisor

No hay trabajo menos agradecido que ser revisor en el tren de la bruja. Recibes palos de todos lados.

jueves, 5 de febrero de 2009

371. El gallo

El gallo está a punto de suicidarse. La culpa no la tiene la gripe, sino el despertador. Primero le quitó el trabajo. Y ahora se acuesta con las gallinas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

370. Ícaro

La palidez de la muerte y las alas de cera derretidas le dan un aspecto muy gótico. Es lo que él habría querido.

martes, 3 de febrero de 2009

369. El gato negro

—¡Cuidado, un gato negro!
—Yo es que no soy supersticioso.
—Bueno, vale, pero… ¿eres o no eres un ratón?

lunes, 2 de febrero de 2009

368. Las fieras II

Lo que amansa a las fieras no es la música, sino la arquitectura de Walter Gropius.*

* Prueba realizada por especialistas. No lo intenten en sus casas.

sábado, 31 de enero de 2009

366. Cuento de terror

La Muerte llega en taxi. Como no tiene suelto, le propone un trato al taxista.

Un taxi bomba estalla delante de un cibercafé. Deja catorce muertos, pero podían haber sido quince.

viernes, 30 de enero de 2009

365. Cuando comíamos ratones

Yo antes comía ratones. Yo y mucha gente. Para algunos no era más que una moda. Tal vez tuvieran razón, pero era una moda que había irrumpido con fuerza en los hábitos alimenticios de la sociedad. De hecho, la dieta del ratón tenía más predicamento que el pollo a l’ast de los domingos.

Entonces llegó V. Ya sabes: aquella serie en la que unos extraterrestres invadían la Tierra. Unos extraterrestres que, casualmente, comían ratones. Escribo casualmente en cursiva porque no creo que aquello tuviera nada de casual. Es más: estoy convencido de que la serie fue concebida como un instrumento de propaganda contra los comedores de ratones. Les funcionó.

De repente, nadie comía ratones. Nadie había comido ratones. Pregúntale a quien quieras. Nadie reconocerá que alguna vez comió ratones.

jueves, 29 de enero de 2009

364. De nuevo, el último verano (un cuento de Navidad)

La cerillera murió con una sonrisa en la cara. Su último pensamiento fue para el bosque que había quemado el último verano.

miércoles, 28 de enero de 2009

363. Voraz

Cuando el lobo llegó, los tres cerditos estaban irreconocibles. Ricitos de Oro se había puesto las botas.

martes, 27 de enero de 2009

362. Los invasores del espacio van despacio

Empezaron el siglo pasado, a mediados de la década de los 60. Tomaron un piso de protección oficial. Se reprodujeron y, cuando los niños tuvieron edad de emanciparse, se hicieron con toda la planta.

Me cuentan que la tercera generación ha empezado a ocupar parte del entresuelo.

Algún día invadirán todo el planeta. Ni tú ni yo lo veremos, pero lo harán. No tienen prisa.

lunes, 26 de enero de 2009

361. Diálogo de pirómanos

—¿Y qué? ¿Has quemado algún libro interesante últimamente?
—Sí, Fahrenheit 451. Lo devoré. Bueno, yo no. Las llamas.
—Lo conozco.
—¿Y no te gustó?
—Sí, no estaba mal. Pero la película ardía mejor.

domingo, 25 de enero de 2009

360. Espray

—¿Qué es esto?
—Un espray matadinosaurios. Lo inventé el otro día.
—Oye, ¿sabes que los dinosaurios se extinguieron hace tiempo?
—¿Qué insinúas?
—No insinúo nada. Sólo digo que es un invento inútil. No se puede matar dinosaurios si no quedan dinosaurios por matar.
—Ya, pero no daña la capa de ozono.
—Déjalo. También se extinguió.
—¿Y ahora qué hago?
—Nada. Nosotros nos extinguimos la semana pasada. ¿No lo sabías?

sábado, 24 de enero de 2009

359. Ciempiés

—Ayer maté un ciempiés de cien pies.
—Mira que eres exagerado. No hay ningún ciempiés que tenga cien pies.
—Quiero decir que medía cien pies.
—Ah, bueno. Eso ya es otra cosa.

viernes, 23 de enero de 2009

358. Piedra, papel, tijeras

—Tijeras —dijo él.
—Papel —dijo ella.

Él la miró a los ojos.

—He ganado.

Ella le devolvió la mirada.

—He ganado.

En efecto, Medusa había ganado.

jueves, 22 de enero de 2009

357. Solidaridad

Hace tiempo que el guisante abandonó su lugar bajo los colchones. Sin embargo, todavía llegan cartas con muestras de solidaridad a la Sociedad de Amigos del Guisante Oprimido.

miércoles, 21 de enero de 2009

356. Las fieras

El explorador encendió el reproductor de cedés. Empezó a sonar el primer movimiento de la Sinfonía fantástica de Berlioz, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara a las órdenes de Rafael Kubelik.

La música amansa a las fieras —dijo uno de los leones, mientras devoraba la pierna derecha—. ¿A quién se le ocurrió semejante memez?
—A mi tío abuelo —contestó el otro, con la boca llena—. Era un genio.

El primer león arrancó una oreja antes de comentar:

—¿Sabes que el otro día pillé la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorák?
—¿Orquesta?
—Filarmónica de Berlín. Von Karajan.
—Cabrón.