lunes, 21 de diciembre de 2009

690. La contraseña

—Cuando diga una palabra que sólo yo conozco, despertarás.

Un instante después, el hipnotizador cae fulminado. Vamos, que se muere.

8 comentarios:

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Me pareció un buen texto, pero se desinfla en la última frase.

Brillante la idea.

Pablo de la Rúa dijo...

Sí, yo también lo hubiera terminado cuando cae fulminado el hipnotizador.

Ex-compi dijo...

Pos claro, cuanta soberbia, el hipnotizador sólo podía morir por listillo. Guay, pero que muy guay..

La mosca del 1.017 que te siga inspirando.

Adivín Serafín dijo...

Un hipnotizador jamás se muere, solo se entrega a un juego final eterno donde ustedes los mortales son las marionetas rotas por la vida.

Jesús Negro dijo...

por cuestiones espacio.temporales (es que espacio y tiempo es lo mismo, me dijo un amigo físico -también de presencia- el otro día) me paso por aquí de pascuas en ramos, pero vaya si lo disfrtuto

Jesús Negro dijo...

por cuestiones espacio.temporales (es que espacio y tiempo es lo mismo, me dijo un amigo físico -también de presencia- el otro día) me paso por aquí de pascuas en ramos, pero vaya si lo disfrtuto

Víctor dijo...

Me parece buena la idea, aunque creo haberla leído antes en algún otro lugar, quizás algún texto de Andrés Neuman, no sé. Y coincido con Daniel y Pablo: el final podría ser más directo.

Un saludo.

ordago13 dijo...

Los hay que no están echos para oir palabras tan serias