martes, 10 de agosto de 2010

922. La onerosa carga del caracol

Desde que pusieron precio a su baba, el caracol ya no tiene garantizado el derecho a la vivienda. En cualquier momento le pueden arrebatar sus mucosidades, inhabilitándolo para regenerar su caparazón.

Quizás pida una hipoteca.

4 comentarios:

kika dijo...

Lamentablemente hoy le hemos puesto precio hasta aquello que no lo tiene sólo por ilusión de posesión.

Patricia dijo...

En cualquier momento se las arrebatan, o empetrolan, o las mezclan con uranio o...

Alís dijo...

El interés envenena todo

Un beso

al dijo...

Las tres tenéis toda la razón (es ex aequo).